El sábado pasado tuve a mal (que no a bien, como comunmente se dice) de acudir a uno de esos multisocorridos y variopintos balnearios que sobreviven con grandes esfuerzos en nuestra ciudad capital, con la firme intención de celebrar eso que los fans del Arzo Whiskys llaman el "Sabado de Gloria", que no es otra cosa que buscar cualquier pretexto para darse un chapuzón, bañarse o de plano desperdiciar el agua echando cubetazos a diestra y siniestra, pese a los cada vez menos esfuerzos de la autorida' por multar a los desperdiciados.
Por cierto, alguien me podría explicar de donde diablos nació esta tradición de que en Sábado de Gloria se tiene que jugar con el agua? Acaso Jesucristo dijo "en tres días resucitaré pero un día antes me daré un buen baño"? O es que fue la idea grandiosa de algun cardenalito o Papa que no tenía nada que hacer?
El caso es que, como una especie de investigación de campo, acudí con mis retoñitos y La Chinitos a uno de esos mentados balnearios... y creanme, nada mas arrepentido. De entrada, tuve que hacer fila de casi una hora, porque, al igual que a mí, hubo otros 5 mil poblanos que tuvieron la misma idea y que no encontraron otro blaneario cerca.
Después de pagar la tarifa, entramos y tratamos infructuosamente de encontrar un lugarcito mas o menos comodo para poder extender nuestros enseres. Y es que, ya adentro, pareciamos como millones de hormigas dentro de un nidito, apenas y se podía caminar: familias de con toallas extendidas, canastas de picnics por todos lados, sillas plegables, sombrillas, juguetes inflables, ropa regada por todos lados.
Ya instalados, los retoñitos pidieron pues meterse al agua, y a partir de ahi, el que esto escribe puso a prueba los nervios, y lamentablemente, debo reconocer que perdí: Para empezar, las aguas no eran precisamente transparentes. Mas bien tenian un colorcillo verdoso y en algunas partes, medio amarillentas, producto de la comodidad de algun moconete que prefirio mearse en la alberca que salirse y correr a los sanitarios. Confieso que hasta entonces no entendía porque una gran parte de los mexicanos que gustan de meterse a albercas publicas lo hacen con grandes shorts y playeras, pero ahi mismo los entendí: no es que sean unos marranos que no son capaces de usar un traje de baño decente y nadar como las normas de urbanidad lo dictan; sino que se protegen para evitar que sus cuerpecitos sufran el contagio de alguna enfermedad que les genere algun chancro o lunar medio extraño.
Como el mayor atractivo de un balneario es unicamente nadar, porque en honor a la verdad no hay nada mas que hacer, pues hice un esfuerzo y me meti en la alberca con la hija mayor, esperando en vano que en esas aguas me encontrara con alguna springbreaker local, pero no, lo mas que pude encontrar fue a una morenita medio esbelta que presumia haberse sometido a una sesion de masajes reductivos para lucir su pancita en alguna playa nacional, a la cual no pudo acudir porque todo su dinerito se lo gastó precisamente en los masajes.
Ya remojados en esas tubiecillas aguas, la nena y el retoñin que esta haciendo sus pininos en el arte de caminar erguido, solicitaron a gritos saciar su hambre, por lo que la chinitos y un servidor nos dispusimos a sacar las viandas que previamente preparamos, a sabiendas de que querer comer en algun restaurancillo de la zona, minaria la economia personal y no nos dejaria satisfechos.
Asi, entre gritos, musica sonidera a gran volumen, niños corriendo por todos lados, basura y extraños bichos que deambulan en los jardines, le entramos duros a los chnaguiches de jamon, la ensaladita de atun y e aguita de jamaica. Despúes de unas horas, de lidiar con el nene que quiere explorar todo y desafiar a las leyes de la gravedad tratandose de subir en todas partes, y ante la incapacidad de volver a meternos al agua porque las albercas seguian atestadas de shorts y playeras, guardamos nuestros tiliches y regresamos al hogar, todos felices y contentos de haber celebrado, como la iglesia catolica bien manda, el Sabado de Gloria.
Lo bueno es que solo es uno al año.
4 comentarios:
tío lolo, me decepcionas. No que estabas en una playa?
Te creía con más caché como para irte a meter a esos lugares, pero oh decepción!
Además para hacer una crónica, no hay que llevarlo taaan pero taaan a la vivencia real.
tio lolo no conoce el mar... pero que tal critica el cabron.
wako
El tio lolo ya se regresó a la playa... ya escribe, no seas flojo.
wako
Jajaja qué cagado... pues solo a asté se le ocurre ir en esos dias a los balnearios compadree. Habiendo balnearios tan bonitos y grandes como San Carlos, en Izucar, se va mi amigo a Agua Azul fuchitelas.
A los balnearios puedes ir con calma cualquier día ajeno a los periodos vacacionales, por que no se cómo le pueda ir a tu piel después. Besucos
Erika Domínguez
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