martes, 29 de enero de 2008

CUANDO LOS PERROS MUERDEN LA MANO


Siempre nos habían dicho que no hay que morder la mano que te da de comer, tan sólo como un mero asunto de agradecimiento. No lealtad, no complicidad, no amistad, simple agradecimiento...y educación.
Sin embargo, en la práctica, esto no es así, siempren abundan los perros que lanzan dentelladas a quien hasta hace poco le daba sus croquetas. Ardidos, desagradecidos, malintencionados, vengativos, rencorosos, conformistas, envidiosos: así es como se caracterizan estos canitos, casi siempre de bajisisimo perfil, mediocres, sin mayores aspiraciones, huevones, conchudos, carentes de ideas, sin personalidad, por lo general con oscuros pasados, adicciones y aficiones raras; que hacen de las dentelladas todo un arte.
Es increible como desarrollan la capacidad de decir y escribir estupidez y media, todo en aras de vaciar el higado, sin pruebas contundentes, sin contexto, sin tener prefectamente comprobado lo que se está denunciando, sólo por hablar por hablar, por tratar de chantajear, de obtener algun dinero o algun pedazo de carne pa tragar.
Hay una variante de estos perros: aquellos que están agazapados azuzando a otros, por lo general mucho más débiles que ellos mismos; dictan línea y los manejan como títeres tratando de no salir a la luz, pero de una manera tan burda que siempre dejan las huellotas.
Y otros más: estos son tan, pero tan tontos, tan patéticos, que no son capaces de demostrar que pueden hacer lo que se les encomienda, y deciden mejor salir por peteneras, huir con el rabo entre las patas, abandonar el trabajo o cambiarse de oficina o empleo, casi siempre a uno de menos categoria, en donde puedan mantener su status conformista, mediocre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ay tío Lolo estás muy solemne.
Y pa' qué destinas un texto a ese tipo de gente? Lo mejor ignorarla